Si es una persona recién conocida o con la que trato poco, lo único que necesito saber es su nombre, y a veces ni siquiera eso. Esta gente no sabe nada de mí.
Cuando el contacto con la gente es algo máyor, de conversar todos los días, de alguna actividad en común, etc., los datos de que dispongo son más. Hablan de sus parejas, sus hijos, dicen dónde viven, aficiones, y entonces involuntariamente recopilo más información, pero también me sobra bastante. Este grupo sabe de mí mi nombre y algunos la zona donde vivo y pocas cosas más.
Luego están esas personas que son más que conocidos pero menos que amigos (todavía no tengo una palabra para denominarlas). Por el contacto que tengo con ellos, bien directamente o a través de otra gente, lo que sé de ellos es más. Normalmente la vida de esta gente tampoco me preocupa. El interes que despierta en mí este grupo es por cómo afectan sus andanzas y aventuras a amigos y familiares, nada más. Estos saben de mí bastantes cosas, pero casi nunca por mí.
Luego están mis amigos. Tengo la poca suerte de tenerlos a todos bastante lejos, pero sí me interesa saber cómo les van las cosas en sus trabajos, en sus amoríos, en sus ciudades... No me gusta preguntar directamente más allá de eso, prefiero que me cuenten lo que ellos consideren oportuno. Con saber que su vida en general está bien me doy por satisfecha. A veces me cuentan algún problema que han tenido, como suelen hacer los amigos, y entonces sí pregunto más allá de lo general. Mis amigos saben mucho de mí, y me gusta que sea así.
El último grupo es la familia, teniendo en cuenta que para mí la familia acaba en el segundo grado, es decir, el hermano de mi madre ya no es mi familia, es un pariente. A mi familia les cuento mucho de mí. Suelo omitir algunas cosas porque de todo hacen un drama y así les ahorro preocupaciones, pero están muy infomados de mis idas y venidas, de la gente con la que trato y mis planes en general.
Este es un concepto similar a los círculos de confianza que Robert de Niro explicaba en "Los padres de la novia". A cada grupo le corresponde un círculo, y no me gusta que gente que pertenece a un nivel de confianza intente forzar y meterse en otro que no le corresponde, es entonces cuando soy cortante y arisca.
Todo esto viene a que hay una señora perteneciente al grupo dos que intenta saltarse a la torera todas mis reglas. Pregunta sin cesar, le interesa todo de mi vida, pero creo que ya ha alcanzado el tope en la escala de cotilleo.
Me estaba explicando que cuando sus hijas y su marido no están en casa no hace de comer, se hace un bocadillo o similar y andando. Uno de los datos que tiene sobre mí es que vivo sola (dichoso amor a distancia), así que puedo imaginar el proceso mental que la llevó a preguntarme: ¿Y tú que comes?
Lo más parecido lo hace mi madre cuando me llama y me pregunta eso mismo, pero ella está en el primer nivel y esta señora tres niveles más alejada.
Dichosa ansia de saber cosas que no interesan a nadie...
