Te quiero como nunca pensé que querría a nadie. Quiero cada milímetro de tu piel, suave, cálida...
Quiero cada palabra que sale por tu boca, a veces amable, a veces jocosa, a veces apasionada, siempre sincera...
Quiero cada idea que pasa por tu cabeza, a veces original, a veces exagerada, a veces repetida, siempre tuya...
Te deseo.
Deseo poder abrazarte. Sentir la calidez de tu cuerpo contra el mío, sentir tus dedos enredados en mi pelo, sentir esas manos apoyadas en mi mejilla, sentir tus caricias sobre mi piel.
Deseo saber que eres mío y yo soy tuya.
Deseo que los dos estemos unidos mental y físicamente, siendo uno.
Deseo clavar mis ojos en los tuyos con esa sensación de que el mundo se desvanece, de que nada más importa, de que sólo existimos tú y yo.
Me gustas.
Y me gusta cuando lo que te digo te deja sin plabras cuando eres tímido y te escondes mientras te sonrojas.
Y me gusta que comprendas mis rarezas, y me gusta entender las tuyas.
Y me gusta que nos entendamos también sin palabras.
Te ansío, te gozo, te siento, me encantas, me atraes, me cautivas, me embelesas, me arrastras, me conquistas, me enamoras, me deslumbras, me seduces, me arrebatas, me embriagas, me apasionas, me complaces, me deleitas, me entusiasmas, me satisfaces, me alegras...
El día de la lotería fue cuando me tocó el mayor premio.
