Ahora que se ha hecho público el caso de Shila, que al pueblo gallego se le mira por encima del hombro pensando que todos son como uno. Ahora, después de tantos años, han decidido que la ley autonómica de protección de los animales es obsoleta.
Ha hecho falta para esto que los desgarradores lamentos del pobre animal se escucharan en los televisores de toda España. Que vergüenza.
Sin embargo, cosas como estas suceden casi a diario, y no sólo en Galicia. Camadas enteras de perros enterradas vivas, ahogadas, muertas a golpes, caballos inmovilizados con cepos para evitar que escapen, convirtiéndolos así en candidatos ideales a morir abrasados en incendios, animales expuestos en escaparates, recibiendo de pleno el sol de justicia de agosto...
Pero mirémoslo por el lado bueno. Dejemos a un lado los motivos que han llevado a la revisión de la ley. Deleitémonos con la buena noticia.
Según la nueva ley, los propietarios maltratadores de mascotas quedarán inhabilitados para poseer animales, además de recibir una bonita multa de regalo. No está mal.
Si seguimos leyendo, podemos ver la sucia hipocresía que teñirá de negro esta medida:
quedan excluidos del ámbito de aplicación de esta ley la fiesta de los toros, encierros y demás espectáculos taurinos
Y todavía hay más, ya que se contempla la posibilidad de autorizar otros
espectáculos consuetudinarios en los que intervengan animales
Entonces, ¿qué es lo que tenemos? Tenemos una ley de mierda que lo que prohíbe es maltratar animales en la intimidad de tu casa. Si pones a un pobre toro en el medio de una plaza abarrotada de gente y lo acribillas a banderillazos está bien. Si tiras a una cabra desde un campanario para que aterrice en medio de una multitud está bien. Si el animal muere arropado por los aplausos de miles de personas enfermas y sin moral está bien.
Queridos maltratadores de animales, para que vuestros actos de ser rastrero y despreciable sigan siendo legales ya sabéis lo que hacer, rodearos de una multitud, no os escondáis, que todo suceda bajo la luz del sol y en la plaza pública.
Hijos de puta todos.