Sé que os encantan las cadenas, los memes, los test y todas esas cositas. Decís que no para quedar de duros, pero a mí no me vais a engañar. Lo que yo os voy a pasar no es nada de eso, joderos, que tanto tiempo pensando no iba a terminar con una idea tan burda.
Hoy empezaré una historia que luego pasará a uno de vosotros. El elegido deberá continuarla y pasársela a otro incauto, y así sucesivamente.
Bien. Empecemos.
La suya fue una de esas historias de tensión "sexual no resuelta", como Mulder y Scully. Hubo veces en que pensó que llegaría a pasar, pero los años transcurrían y no pasaba nada. Eran amigos, y en eso se quedaron.
Un buen día él anunció que se iba. Le habían ofrecido un trabajo en Avilés y lo había aceptado.
Al principio se llamaban por teléfono de vez en cuando o hablaban por messenger esporádicamente, pero cada vez se distanciaron más.
Ella también siguió con su vida. Encontró un buen trabajo en Barcelona, y prosperó. Llegó a ocupar un cargo importante en su empresa, se compró un buen coche, negro, como ella quería, un apartamento en una buena zona y viajó a muchos de los sitios que deseaba conocer.
Intentó un par de relaciones, pero ninguna de las dos salió bien. El primero era un capullo integral y el segundo, aunque era buena persona, no le daba lo que ella necesitaba.
Un día de mayo, su jefa la llamó al despacho.
- Siéntate, por favor.
Intrigada, se sentó en una de las sillas de diseño situadas frente a la mesa.
- Este otoño queremos abrir una sucursal de la empresa en Gijón. A parte de esta, será la más grande de España, y necesitamos que una persona de confianza para que se ocupe de todo. Tú eres la persona que queremos allí. Evidentemente, tendrás un aumento de sueldo, ya que tu cargo será de más responsabilidad. Y una cosa más, tendrías que vivir allí... indefinidamente.
Al principio se quedó muda, evaluando rápidamente las consecuencias de todo lo que había escuchado. Poco a poco, una sonrisa fue asomando a su cara...
Tardó poco en hacer sus maletas y dejar todo listo para la mudanza, así que al día siguiente iba en su coche de camino a Gijón con el "Use your illusion II" haciéndole compañía.
Se paró a comer en Santander, en un bonito restaurante que le habían recomendado, y mientras saboreaba su ensalada se acordó de él. ¿Seguiría trabajando allí? ¿Habría encontrado a alguien?
Cuando se dio cuenta tenía el movil en la mano y estaba buscándole en la agenda. Lo más probable era que no tuviese ya el mismo número, pero por probar...
- ¡Hola!
- Ehh... Hola, - dijo mientras buscaba algo más que decir. - Te llamaba para saber algo de ti, que desde que te fuiste a Asturias apenas tenemos noticias tuyas.
- ¡Vaya! Pues sí es cierto. Hace mucho que no nos ponemos en contacto ni nos vemos.
- Bueno, tal vez eso cambie pronto.
- ¿Ah, si? ¿Y eso por qué? ¿Vienes de visita?
- Pues algo así. Llegaré a Gijón hoy mismo, y si te parece bien mañana podría ir a visitarte.
- ¡Claro que me parece bien! Mañana llámame y ya quedamos.
- Pues te llamo mañana entonces.
- Ciao.
- Hasta mañana.
Y colgó temblando como una colegiala. Parecía mentira que se hubiese puesto así de nerviosa.
Esa noche, en el hotel, apenas pudo dormir. No podía dejar de pensar en qué pasaría al día siguiente.
Y el día siguiente llegó...
Se ducho, se alisó el pelo y se maquilló ligeramente. Escogió una falda negra, ajustada pero no muy corta, y una camiseta blanca escotada para acudir a su cita. Le llamó para acordar la hora y el lugar de la cita y se puso en camino.
A las cuatro, puntual, aparcó el coche en el sitio que habían decidido. Se bajó y, muerta de nervios se apoyó contra la puerta del conductor.
No tardó ni un minuto en aparecer. Tan guapo como siempre, con su pelo moreno, su andar despreocupado, su hermosa sonrisa...


